La actriz María Castro aparcó este fin de semana su papel de 'la Jessi' en la popular serie de televisión 'Sin tetas no hay paraíso' para dar vida a la señora Mollie Ralston, una de las protagonistas de la obra 'La ratonera', un clásico de Agatha Christie que permanece en el cartel londinense 58 años después de su estreno. En esta nueva versión del 'thriller' de la reina del crimen, dirigida por Víctor Conde, la alta actriz pelirroja (que posee un Premio Ondas a la mejor intérprete en una serie de ficción nacional) compartió escenario con el actor Gorka Otxoa, protagonista de la comedia 'Pagafantas' de Borja Cobeaga, ambos nominados en la XXIV edición de los Premios Goya que se celebrará el próximo 14 de febrero en Madrid en las categorías de mejor actor revelación y mejor dirección novel, respectivamente.
El escenario del Teatro Alameda se convirtió entre el viernes y el domingo en la intrigante casa de huéspedes Monkswell Manor, donde un grupo de personas queda atrapado por una gran nevada. Nada es lo que parece. Los ocho ocultan algo y son a la vez sospechosos de asesinato y posibles víctimas, situación que permite a los asistentes ensayar hipótesis para intentar adivinar la identidad del culpable.
El espectáculo, de dos horas de duración y un breve descanso, reunió a varios centenares de ciudadanos en cada una de sus cinco funciones.
Sobre las tablas, un reparto compuesto además por Leandro Rivera, en el papel de Giles Ralston, marido en la obra de María Castro con la que también compartió espacio en 'Sin tetas no hay paraíso'. En el reparto de la misma serie se encuentra Aroa Gimeno...
Con escenografía y vestuario de Ana Garay, diseño de iluminación de Carlos Alzueta y música de Marc Álvarez, el Teatro Alameda acogió el estreno nacional de una obra que entre humo y suspense puso a prueba durante el fin de semana las dotes detectivescas del público malagueño. Algunos acertaron, otros se quedaron con la boca abierta y tuvieron que reconocer que lo suyo no es la investigación policíaca.